23 Feb
2021
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#ActivismoDigital ¿Cómo usar las redes sociales en favor de la agenda política de la discapacidad?

#ActivismoDigital ¿Cómo usar las redes sociales en favor de la agenda política de la discapacidad? by @JgAmago en @thetopictrendA principios de año, mientras la borrasca Filomena nos tenía por «enésima vez» confinados en nuestros domicilios, recibí la invitación para participar en las Jornadas formativas para estructuras gerenciales y técnicas de los CERMIS Autonómicos, invitándome a dar una breve charla sobre la estrategia a sugerir para el activismo digital del movimiento asociativo de las personas con discapacidad. Ya es el tercer año que aporto mi granito de arena sobre cómo seguir mejorando el posicionamiento, influencia y reputación de la discapacidad en las redes sociales.  Rescaté mis charlas anteriores, y un post que publiqué en cermi.es al respecto, y me puse a trabajar sobre la siguiente ponencia: Activismo Digital: ¿Cómo usar las redes sociales en favor de la agenda política de la discapacidad?

Vamos a empezar por el principio: ¿Qué se entiende por activismo digital? Podríamos decir que es el «ejercicio de la ciudadanía y del compromiso social mediante la participación activa en redes sociales de personas naturales o jurídicas creando dinámicas de información, sensibilización, educación y movilización social usando la web». Internet ha cambiado nuestras vidas. Los entornos 2.0 nos han sacado de la pasividad de la web como la conocíamos y nos han facilitado la posibilidad de poner la tecnología a nuestra disposición para influir o cambiar (y también alterar), a la ciudadanía con tan solo el gesto de nuestro dedo. Y en esa utilidad al alcance de todas y todos, las Redes Sociales se han convertido en la herramienta de conversación e influencia más potente que existe en la que nos enfrentamos como activistas, con diferentes formas de ser y participar:

  • Podemos hacer Hacktivismo: que emplea métodos más tecnológicos y especializados para presionar y conseguir sus objetivos.
  • Podemos optar por hacer Slacktivismo: más conocido como el activismo de sofá o de sillón, que se refiere al activismo en línea, donde la persona continúa con sus actividades habituales y su acción es mínima, limitándose a dar un ‘me gusta’ o compartir algún contenido a través de sus redes sociales.
  • Quizás nos decantemos por el Clicktivismo: es en el que utilizan las redes sociales para organizar protestas, cuantificando el éxito en función del número de personas que hacen clic en una petición o cualquier otro llamado de acción, como por ejemplo, las peticiones que se hacen a través de Change.org.
  • O bien realizar un activismo de hashtag: «Se caracteriza por su bajo nivel de implicación». Aquí, la acciones del usuario se limitan a usar una etiqueta determinada.

Actuemos de la forma que sea, la movilización social debe formar parte de la agenda del Tercer Sector para consolidar nuestro posicionamiento, actitud y compromiso.

Entendido el contexto, vamos a ver ahora cuál es la definición del activista social: «… la persona que pretende influenciar a las masas». Más claro imposible. ¡¡Y cualquiera de nosotros/as podemos ser activistas sociales!! Ahora bien ¿Qué se requiere en estos tiempos para ser un activista social y digital? Lo más importante es eliminar la carga emotiva, e invertir más tiempo y energía en crear y compartir información que ayude a conocer las causas profundas del problema de que se trate. Debemos ser conscientes y, antes de dar al «click» de «enviar», eliminar lo subjetivo y crear acciones que, en lugar de centrarse en denunciar el problema y en la necesidad de lograr un cambio, compartir información que explique por qué y cómo se ha llegado a la situación que se denuncia y qué lecciones se pueden extraer para el futuro.

¿Y quiénes deben ser nuestros embajadores en el activismo digital? ¿A quién va dirigida nuestra movilización para que nos ayude a «remar» y conseguir la influencia digital que necesitamos y requerimos? Otro aspecto muy importante a considerar es conocer a nuestro/a embajador/a, a los usuarios que nos pueden ayudar en nuestra activismo digital. Sólo así conseguiremos que nuestros embajadores y promotores de la movilización, conviertan lo subjetivo de cada embajador/influencer/prosumer en una acción constructiva para la movilización. ¿Y cómo vamos a conseguirlo? Debemos encontrar el tono de la conversación y converger en lugar de divergir. Y además, tenemos que se capaces de «convertir al troll» en un aliado de nuestra causa: ponemos en la agenda digital social y reivindicativa, situaciones de vulneración de un colectivo. Hablamos en plural y de muchos, no sólo de nuestra causa particular.

Llegados a este punto, y en el marco de este escenario tan amplio, ¿Qué papel está desempeñando el colectivo de las personas con discapacidad en el activismo digital? Activo, participativo y reivindicativo. El colectivo de la discapacidad, a pesar de las importantes barreras que la falta de accesibilidad manifiesta en aplicaciones sociales nativas, ha encontrado un espacio cómodo, seguro, inmediato y flexible en el que manifestar su posicionamiento, sus inquietudes, sus reclamaciones y sus compromisos con el colectivo. En esta charla abordé cuáles serían las claves para que este activismo digital tuviera un alcance aún mayor en el conjunto de la población, para que la voz de la discapacidad tenga una relevancia y notoriedad que, otras movilizaciones a veces consiguen. Estas podría ser las 5 claves para el éxito de una campaña de activismo digital:

  1. Estrategia. No pueden ser acciones puntuales, sino que deben están enmarcadas en una estrategia a largo plazo en la que confluyan muchas acciones y muchas otras campañas. Y en esa estrategia deben enmarcarse documentos comunes, estratégicos y consensuados como el Manual de Comunicación y Estilo en RR.SS, el Comité Editorial, un Cuadro de Mando que nos ofrezca una foto de cómo está siendo nuestra estrategia, la creación de un Comité de Crisis y un Plan de Reputación Online, ante posibles crisis de reputación de la movilización.
  2. Objetivo claro y específico. Es fundamental visibilizar la causa. Un momento social, político o, económico propicio que permita visibilizar la causa que queremos movilizar.
  3. Pensar en GLOCA. Es decir conectar lo global con lo nacional y lo local. Activar el radar: ¿Qué causas podríamos hacer «nuestras» en el marco global y generar y participar de la conversación y el activismo?
  4. Estructura participativa en las acciones. ¡¡Todos a Una!! Y de cara al resultado, los éxitos son de la campaña, del total de los activistas… No de una entidad.
  5. Es fundamental pensar muy bien la llamada a la acción. Analizar y elegir muy bien el hashtag, ver si está activo, su espacio en los mensajes, sus creatividades, sus posibilidades y su «engage» su «feeling» con la comunidad. Necesitamos ser recordados y que nos recuerden.

Unos días más tarde Agustín Pérez director de Ágora Social y gran profesional del que he tenido el lujo de recibir formación al respecto, publicaba en el blog de Ágora Social este interesante post titulado «¿Están las ONG a la altura de nuestra sociedad digital?» y en el que ofrece unas conclusiones que comparto 100%:

  • Escasez de contenido dinámico e interesante: por ejemplo la creación de blogs o videos.
  • Falta de medición de las acciones. Agustín comenta: «Muchas ONG no utilizan Google Analytics ni otras herramientas que les proporcionen los datos básicos acerca de las visitas que reciben, la calidad de las mismas, su procedencia, etc. Por tanto, actúan a ciegas o a lo sumo con métricas muy limitadas».
  • Mejorar el uso de las redes sociales. Al respecto apunta: «Si se utilizan bien en el marco de una inteligente estrategia de contenidos, permiten alcanzar a nuevas audiencias e implicar más a las personas que ya han mostrado interés por la misión de la organización. Las ONG están muy presentes en ellas. Otra cosa es que sepan si todos los esfuerzos que destinan a ellas, que no son pocos, son de verdadero provecho.«

Además añadiría como conclusiones que:

  • Debemos trabajar una excelente base de datos.
  • Es fundamental que las organizaciones sean muy activas y recurrentes.
  • Es clave tener una estrategia donde el movimiento asociativo sepa qué está buscando y cuál es el éxito.
  • Trabajar el tejido de embajadores y prosumidores de la movilización: personas conectadas a las que debemos darle la oportunidad de participar en los espacios e informarlas sobre los logros conseguidos.
  • Ser muy buenos comunicando y entendiendo a quiénes queremos movilizar, para qué les queremos movilizar y qué tecnología/redes vamos a usar.

Si no lo decimos, nadie podrá repetirlo, pero si no lo hacemos, nadie podrá inspirarse.

JgAmago

Imágenes: Canva

Fuentes: Ágora Social / CERMI.es

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Social Media Manager. Profesional de los RR.HH 2.0 en @EAE_ Escribo en @thetopictrend #tTT #SinBarrerasSinArmarios, mi libro publicado por la Ed. LoQueNoExiste.
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