20 May
2015
Posted in: 1. Real TTT
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#shitstorm La tormenta perfecta se desata en Twitter

Reputación en redes socialesEl País Semanal del pasado domingo 26 de abril, incluía entre sus estupendos reportajes y secciones, uno de Javier Salas titulado «Los nuevos `inquisidores´acechan la red» que va a ser -en su mayoría-, la fuente de este post. Y me adelanto a decir esto para no sufrir en mis «carnes» un escarnio online, al fundamentar este post en el reportaje de este profesional y del medio en el que publica 😉

En este artículo, Javier nos rescataba alguno de los más «terribles» linchamientos digitales que las redes sociales (principalmente Twitter), han inferido sobre algunas personas que, hasta el momento de darle al botón de «send», eran tan anónimas -o más-, que tu o yo.

  •  El 19 de agosto del 2014 @SararGallardo escribió en su Twitter: «#machismopublico #1 He ido a la biblioteca a estudiar como todas las mañanas y el chico de enfrente me ha dicho que si quería tomar un café». ¡Se desató la tormenta perfecta! Comenzó a recibir cientos de comentarios, machistas y denigrantes del tipo: «Eres demasiado fea para invitarte a café», «Menos biblioteca y más médicos para medir tu retraso», «Invitarte a un café no lo se, pero tirarte cacahuetes seguro», «Tu eres tonta» o «a mí 1 vez me vino una tía a invitarme a un café y no tuve más remedio que rociarla con spray pimienta y llamar a la policía«. A pesar de borrar el tuit, el escarnio mediático se mantuvo. Dos días más tarde, publicó este tuit:
  • Justine Sacco se iba de vacaciones. Estaba a punto de tomar un avión que la iba a llevar a Sudáfrica a pasar las vacaciones de Navidad con su familia. Antes de apagar el movil y embarcar escribió:

Captura del tuit de Justine Sacco

Cuál fue su sorpresa al conectar el movil a su llegada al aeropuerto de destino, cuando se encontró co un tsunami mediático de tal calibre que ni siquiera las disculpas posteriores la libraron de críticas salvajes, amenazas de muerte, violaciones que la contagiaran el SIDA y el despido de la futura empresa en la que iba a trabajar. Sus 170 seguidores se convirtieron en el altavoz de su propio funeral mediático.

  • Lindsay Stone, una joven como cualquier otro joven, compartía con una compañera la afición por fotografíarse frente a carteles a los que «desafiaba». En un viaje de trabajo a Washington, visitó el conocido cementerio de Arlington y frente al cartel de la entrada en el que se pide «Silencio y respeto», Lindsay se hizo una foto haciendo una «peineta» que su amiga la subió a Facebook.

Captura de Lindsey Stone haciendo una peineta en el cementerio de Arlington

Lo que para ellas no iba más allá de una «gamberrada», unas semansa más tarde de la publicación, la comunidad no dejó títere con cabeza y se convirtió en el blanco de todas las críticas. La ONG «Life» en la que trabajaba se llenó de peticiones para que la despidieran.  Incluso se creó la página de Facebook «Fire Lindsey Stone» que consiguió más de 18.000 likes. Así lo hicieron. Lindsay se sumió en una profunda depresión: «Literalmente, de la noche a la mañana perdí todo lo que conocía y amaba«.

  • Trevor Noah, cómico americano, fue fichado a bombo y platillo por el canal Comedy Central para presentar «The Daily Show».  Cate Holderness, experta en redes sociales, se puso a navegar por el timeline del cómicoy se encontró con algunas «perlas» con comentarios homófobos, antisemitas y descalificativos hacia otras personas.

Captura de un tuit de Trevor Noah

El festival de captura de tuits y su viralización acababa de comenzar. Por el contrario, Trevor no eliminó ningún tuit. En plena hecatombe mediática, el cómico escribió en Twitter: «reducir mis opiniones a un puñado de chistes que no funcionaron no es un verdadero reflejo de mi carácter, ni tampoco de mi evolución como cómico”. Comedy Central aceptó el comentario (más vale que hablen mal de uno, que no hablen), y siguió adelante con el programa.

Todos estos ejemplos, y muchos más, está recopilados por Jon Ronson en la publicación titulada «So you been publicity shamed» que puedes comprar aquí.

  • Y en territorio patrio no nos quedamos lejos, ni mucho menos. Pongamos el ejemplo de Elena Valenciano y su crítica al futbolista Ribery:

Captura del tuit de Elena Valenciano y algunas respuestas

Lo que partía como un comentario jocoso, se encontró con un tifón mediático ante el desconocimiento de la líder socialista, que Ribery tuvo un accidente que le desfiguró la cara. Elena Valenciano, en lugar de eliminar el tuit, publicó una disculpa: «Pido disculpas por mi comentario estúpido. Ha sido el calor del partido pero he hecho mal. Buenas noches».  Y, ante la sorpresa de muchos, el propio Esteban González Pons salió en su defensa con un tuit:

Captura del tuit de Esteban González Pons defendiendo a Elena Valenciano

Y antes estos casos tan sangrantes de descrédito y despiece mediático, os traslado la pregunta que Fátima Martínez Lopez se hacía en su blog en el post titulado «Twitter, ¿en busca del TT o del linchamiento colectivo?»: ¿Buscamos el TT o es que nos gusta hacer sangre?

Ilustración de MAX publicada en El País Semanal

Y las leyes siguen deshojando la margarita de si se puede o no penalizar estos insultos, más cuando en alguno de los casos son perfiles falsos, con pseudónimos y de complicada asignación. Si bien «se aplica el derecho penal tradicional: la misma ley que si el insulto fuera verbal”, la verdad es que los insultos y los linchamientos digitales están en la cuerda floja de la Justicia y es un tema de urgente revisión.

JgAmago

Fuente: El País Semanal / Luces y Sombras de las Marcas

Ilustración: Max para El País Semanal

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Social Media Manager. Profesional de los RR.HH 2.0 en @EAE_ Escribo en @thetopictrend #tTT #SinBarrerasSinArmarios, mi libro publicado por la Ed. LoQueNoExiste.
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